La Nuez de Pecán se caracteriza por ser un buen proveedor de fibras naturales y de aceites no saturados necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo humano.

Son especialmente conocidas sus facultades para reducir el nivel de colesterol malo o “LDL”. Aproximadamente cerca del 80% de su composición son ácidos grasos insaturados lo que ayuda a prevenir, en gran medida, las enfermedades cardiovasculares.

También, el tipo de ácidos grasos no saturados que contiene la nuez de pecan, ayuda a mantener baja la presión sanguínea y su bajo contenido en sodio la convierte en un alimento apto para las dietas de las personas que sufren de hipertensión.

Otra de las propiedades que se le atribuye es que, junto con otros alimentos como la soja, poseen un efecto protector contra el cáncer de próstata.

Para las embarazadas es un complemente ideal debido a su alto contenido en ácido fólico, esencial para una correcta formación del bebé. Y durante los primeros años de vida ayuda a completar las necesidades proteicas y energéticas de los niños consiguiendo así una dieta sana, equilibrada y contrarrestando posibles problemas de obesidad infantil.

Dentro de los aceites vegetales el de la nuez de pecan supera en calidad a los del maíz o la soja, llegando a compararse con el aceite de oliva.